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Sobre Bird (2024)

Portada de la película Bird

La película de la directora Andrea Arnold explora, a través de los personajes de Bailey (Nykiya Adams) y de Bird (Franz Rogowski) y sirviéndose de una suerte de realismo mágico, la forma en la que la locura se relaciona con la normatividad, y la ruptura que supone con las exigencias y las lógicas de la sociedad en la que surge. El personaje de Bird, desde el principio, se nos muestra como una contraposición a la realidad que habita Bailey. Y por ese motivo, también resulta indescifrable, tanto para la protagonista como para el espectador. En un entorno marcado por la hostilidad, Bird se muestra inofensivo. La represión de las emociones y la limitación de su expresión choca frontalmente con la honestidad y vulnerabilidad de Bird. Incluso las diferentes vías para obtener certezas del resto de personajes y dotar de un significado a sus vidas (la boda, en el caso de Bug; la banda justiciera, en el caso de Hunter) contrastan con la especie de sin rumbo liberador que manifiesta Bird.

Progresivamente, con el avanzar de la película, la figura de Bird se va definiendo con mayor intensidad como reflejo de las necesidades vitales de Bailey y como parte de su diálogo identitario con el contexto en el que vive. La película nos ofrece un ejemplo visual de la tensión inherente que vivimos cada uno de nosotros con el mundo que nos rodea. La locura y sus morfologías cambian con el tiempo, porque esta surge como ruptura, como incompatibilidad con las exigencias de la sociedad en cada momento histórico.

En la actualidad, en el sistema capitalista en el que nos desarrollamos, es inevitable que cada persona tenga un Bird interno con el que se relaciona. Lo capaz que sea cada individuo de alejarse de ese Bird (y por lo tanto, de adaptarse y de interiorizar la norma) definirá su nivel de locura.